Calidad en el puesto de trabajo.
Mejora tu calidad de vida en el trabajo.
Dolores de espalda, contracturas, tendinitis, fatiga mental, estrés... Miles de profesionales las padecen. Son dolencias provocadas o agravadas por el trabajo que se pueden evitar o al menos paliar siguiendo ciertas recomendaciones. Algunas son muy evidentes y lógicas aunque no siempre las seguimos, otras quizá las desconoces.
Cuida tu espalda.
Una de las principales consecuen
cias de trabajar durante largas jornadas en una oficina o trabajo en cadena y similares es la aparición de problemas músculo esqueléticos. Éstos suelen estar asociados, entre otras cosas, al mantenimiento de posturas estáticas de forma prolongada a lo que también se une la adopción de malas posturas.
También pueden contribuir a la aparición de dichos problemas los movimientos repetitivos debidos al manejo habitual e intensivo del teclado y el ratón en la oficina o cajas como en un almacén. Las posturas estáticas son nocivas desde el punto de vist
a fisiológico y pueden propiciar la aparición de molestias en la espalda. De ahí que sea frecuente la aparición de dolores lumbares (en la parte baja de la espalda) o cervicales (en el cuello).
Elimina la fatiga visual.
Aunque en los últimos años se han producido grandes avances en la fabricación de monitores (TFT’s), la calidad obtenida en la representación de textos e imágenes en las pantallas más habituales sigue siendo inferior a la que se logra en el papel impreso.

Por otro lado, si el sistema de iluminación no está bien acondicionado puede producir deslumbramientos así como reflejos molestos en la pantalla, mesa u otras superficies reflectantes del entorno que contribuyen al incremento de la fatiga visual del usuario y a la aparición de molestias de tipo visual. Si la pantalla utilizada no es de buena calidad, estos problemas se incrementan rápidamente.
Los síntomas suelen agruparse en tres niveles:
Molestias oculares, con la sensación de tensión, pesadez en los párpados, pesadez de ojos, picores, quemazón, necesidad de frotarse los ojos, somnolencia, escozor ocular, aumento del parpadeo...
Visión borrosa de los caracteres que se tienen que percibir en las pantallas.
También se pueden presentar síntomas extra oculares. Aquí se encuadran las cefaleas, vértigos, sensación de desasosiego, ansiedad y molestias en la nuca y en la columna vertebral.
Para paliar estas molestias es necesario relajar la vista de vez en cuando. Hay dos reglas de oro: parpadear de vez en cuando y fijar la vista durante unos segundos en un objeto lejano. Para reforzar la relajación de los músculos oculares se deben cerrar los ojos y mover el globo ocular hacia el techo, luego hacia el suelo y posteriormente a izquierda y derecha.
También se puede fijar la vista en una esquina de la pantalla e ir moviendo la vista en el sentido de las agujas del reloj por las otras tres esquinas. Repetir el ejercicio de forma inversa y siguiendo las diagonales. A media jornada resulta efectivo realizar un ejercicio para relajar la vista. Consiste en cerrar los ojos y ahuecar las manos sobre ellos, sin presionar.
Este ejercicio, junto a un masaje ocular, puede repetirse al finalizar la jornada. Además, para evitar los reflejos en la pantalla del ordenador, ninguna ventana debe encontrarse delante ni detrás de la pantalla y el eje principal de la vista del operador debe ser paralelo a la línea de las ventanas. Para concluir, los expertos recomiendan que estas medidas se complementen mediante cortinas, persianas o mamparas que amortigüen la luz.
Paliar la fatiga mental.
Tareas repetitivas o presión en los tiempos son algunos de los condicionantes que propician su aparición. La fatiga mental puede estar causada, entre otras cosas, por las dificultades de manejar con soltura las tareas asociadas al puesto de trabajo o las aplicaciones informáticas o programas de ordenador que han de utilizarse.
Esto se debe, en muchas ocasiones, a la falta de formación adecuada. También se puede presentar por la excesiva presión de tiempos, ausencia de pausas y, en general, por deficiencias en la organización del trabajo. Además, puede producirse cuando la organización de nuestro trabajo establezca tareas excesivamente monótonas y repetitivas.
Los síntomas pueden ser de tres tipos: trastornos del sueño (pesadillas, insomnio, agitación...); perturbaciones psíquicas (ansiedad, irritabilidad, estados depresivos...); trastornos neurovegetativos y alteraciones psicosomáticas (constipación, cefaleas, diarreas, palpitaciones, etc.). Estas recomendaciones pueden ayudarte a mitigar en lo posible la fatiga mental:
Tomar descansos durante la jornada laboral. Diez minutos de ‘tiempo personal’ te refrescarán.
Hacer una pequeña caminata, hablar con un compañero sobre algo no relacionado con el trabajo o simplemente sentarse tranquilo con los ojos cerrados y respirar. El ejercicio físico también ayuda.
Habla con tu jefe sobre la descripción de tu puesto. Tus responsabilidades pueden no reflejar de manera precisa lo que estás haciendo.
Los expertos también recomiendan hacer lo posible para olvidarse de los problemas laborales fuera del trabajo y llevar a cabo prácticas de relajación.
Cuando el estrés es demasiado grave y estas pautas no pueden hacer nada para acotar su desarrollo, lo mejor es acudir a un especialista y en última instancia buscar un trabajo más adecuado a tus capacidades y acorde a tu tolerancia al trabajo bajo presión.
Fuente. Artículo original © Laboris
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