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miércoles 5 de diciembre de 2007

El lastre de los horarios españoles


El lastre de los horarios españoles.

Si en algo nos encontramos a la cola de Europa es en el tema de la flexibilidad laboral, magnitud en la que con nueve por ciento de media, las empresas españolas quedan bastante alejadas del 23 por ciento de media del resto del continente. Si le añadimos las escasas posibilidades de conciliación, la baja productividad y la media de natalidad cada vez más reducida, el panorama no resulta nada alentador.

Pero hay entidades y empresas que, poco a poco, tratan de cambiar esta situación. Es el caso de la Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) que, los pasados 6 y 7 de noviembre, celebró en la Universidad CEU San Pablo de Madrid su ‘II Congreso para Racionalizar los Horarios Españoles’.Esta iniciativa, celebrada por segundo año consecutivo, es uno de los pasos «en el largo y complejo camino para cambiar los horarios», señalaba el presidente de ARHOE, Ignacio Buqueras y Bach. Y no lo tienen muy fácil ya que, en este tema, España representa una «singularidad» en Europa, pese a que está más que demostrado que la productividad no es una consecuencia directa del hecho de estar en la oficina. De hecho, los españoles trabajamos más que el resto de europeos pero producimos menos.

Una de las participantes en este congreso, la consejera de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, Ana Botella, destacaba este punto además de señalar que «es imposible pensar en la misma organización laboral que hace 40 años, cuando la familia de hoy no tiene nada que ver con la de hace cuatro décadas».

Una de las soluciones al problema de los horarios viene de la mano de la conciliación, la eterna tarea pendiente de las compañías. ¿Y tan difícil es de alcanzar? Para el presidente del Círculo de Empresarios, Claudio Boada, «la conciliación es un instrumento que, desde el punto de vista empresarial, incrementa la productividad de las compañías».

[ Cambiar el chip ]

Pero para conseguir conciliar, hay que comenzar por cambiar la mentalidad tanto de empleadores como de empleados. Esta es la opinión de la presidenta de IBM en España, Portugal, Grecia, Italia y Turquía, Amparo Moraleda. «Se requieren profesionales más maduros. Los directores deben asumir que sus trabajadores están haciendo su trabajo, y los trabajadores deben ser capaces de hacer su trabajo sin la vigilancia constante de su superior».

De este modo, ambas partes podrán aprovechar al máximo las posibilidades ofrecidas por las nuevas tecnologías de la información para desvincular casi por completo la actividad profesional del puesto de trabajo. «Conciliar no es trabajar menos. Hay que valorar el tiempo que se pasa en el trabajo, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para alcanzar objetivos».

[ Recomendaciones de futuro ]

Los expertos han elevado un abanico de consejos que deberían aplicar las empresas para avanzar en la racionalización de los horarios.

El ‘II Congreso para Racionalizar los Horarios Españoles’ giró en torno a cuatro temas principales: dar valor al tiempo, el reto de la conciliación, la productividad como asignatura pendiente y la conciliación ya no es rentable. Tras las dos jornadas de debate, su Comité Ejecutivo elaboró una serie de recomendaciones vinculadas a cada uno de estos apartados.

*Dar valor al tiempo. Para conseguirlo hay que tomar conciencia de la importancia de valorar el tiempo, al tratarse de un bien escaso. Éste debe invertirse en transmitir valores, racionalizarlo en función de los sectores y tipos de empresa, y debe atender a tres necesidades básicas: el de trabajo, el de mantenimiento personal y el de libre disposición.Todas las empresas deben contar con una política de respeto en este punto, debe incorporarse la puntualidad como pauta cultural y exigencia ética. Y, en último lugar, hay que reconocer el tiempo de trabajo no remunerado.

*El reto de la conciliación. Aquí hay que destacar que la salud de la familia y de la sociedad vendrán determinadas por el uso de los horarios y que la flexibilidad ha de ser una política fundamental en la conciliación.Las pymes deberían aprovecharla para diferenciarse y aumentar la competitividad, y se aunarán esfuerzos entre los sectores público y privado y la sociedad.Al ser la familia el pilar de la conciliación, hombres y mujeres deben contar con todo lo necesario para que se les facilite la vida laboral. Se debe transmitir el valor del tiempo desde la infancia y hay que respetar la edad de los mayores.

[ Productividad y rentabilidad ]

*La productividad como asignatura pendiente. Desde el Comité Ejecutivo advierten de que conciliar no es trabajar menos sino hacerlo de forma más eficiente, usando las capacidades de forma más racional. De este modo, un nuevo factor productivo clave, cuando de evaluar la competitividad de la empresa se trata, es la calidad laboral.El aumento de la productividad también viene motivado por el incremento de las buenas relaciones y la confianza, sin olvidar que la conciliación reduce el absentismo y la rotación laboral, consiguiendo una mejor imagen de la compañía, tanto interna como externamente.Además del cambio en la organización del trabajo que implica la conciliación, las relaciones laborales exigen una mayor madurez entre todos los actores que están implicados en la misma.

*La conciliación ya es rentable. El aumento de las relaciones entre la empresa y la familia mejoran la calidad del empleo y conducen a una mayor flexibilidad. En este punto también se recomienda incrementar el apoyo a las familias de los empleados y al desarrollo y competencia profesionales.Del mismo modo, hay que practicar una política de igualdad de oportunidades y se debe fijar y retener el talento, al tratarse del verdadero activo con el que han de contar las organizaciones.Las empresas deberían aplicar sus mayores esfuerzos en las personas que las componen. Además, la flexibilidad debería basarse en tres ejes: conciliación, diversidad y bienestar.

Fuente © Laboris

miércoles 25 de julio de 2007

El estrés en el trabajo le cuesta a la UE 20.000 millones de euros al año.

Ahora que estamos en época estival, seguro que muchos sufrís algo más de estrés por las bajas de personal a causa de las vacaciones, me parece oportuno recordar varias noticias relacionadas. Ya que el estrés, si es “necesario” no es nada bueno.

El estrés en el trabajo le cuesta a la UE 20.000 millones de euros al año.

Es el segundo trastorno más común entre los trabajadores europeos.

A pesar que la palabra estrés se use para definir momentos de tensión en el trabajo, en la familia o incluso con amigos, la realidad es mucho mas dura.

- Según una encuesta, más de la mitad de la población padece estrés.

- Las afecciones derivadas más comunes son el dolor de espalda y el de cuello, pero las hay más grave.

- Algunos directivos o los empleados del sector servicios, son los que más lo sufren.

- Un 28,7% de los directivos sufren de estrés, debido a sus responsabilidades.

- Los profesionales, ocupan el segundo lugar, ya que afecta a un 23,6% de ellos.

- Le siguen de cerca, con un 21,8%, los que tienen estudios universitarios.

- Pueden inducir al desencadenamiento de muchas enfermedades entre las que destacan:

- Puede causar depresión, ansiedad, apatía, falta de concentración,

- Puede desencadenar problemas de drogas y alcohol

- Problemas endocrinos.

- Afecciones cardiovasculares,

- Digestivas,

- Respiratorias,

- Incluso el cáncer.

Algunas consecuencias: dolor de espalda, cuello o nuca, asociado a alteraciones del sueño y cefaleas

Los cinco tipos de estrés laboral

En el ambiente laboral se registran cinco tipos de estrés:

  1. El estrés propiamente dicho, que se puede dar en cualquier actividad laboral y consiste en hiperactividad emocional con predominio de daño fisiológico.
  2. El síndrome de burnout o de 'estar quemado' que se origina sobre todo en profesiones que implican ayuda y/o atención de la salud (médicos, personal de enfermería, etc.). En este síndrome predomina el daño emocional con efectos negativos y sus manifestaciones clínicas son alteraciones de los estados de ánimo, metabólicos y cardiovasculares.
  3. El mobbing o acoso psicológico en el trabajo, que se basa en un falta de respeto y de consideración respecto del derecho a la dignidad del trabajador. Los mayores perjudicados por esta forma de estrés son los trabajadores del sector servicios y los de administraciones públicas. Sus efectos son trastornos físicos y psíquicos, como conductas auto lesivas, que pueden implicar ruptura familiar y/o suicidio.
  4. El síndrome agudo de estrés y de estrés postraumático es consecuencia de una experiencia muy traumática que implica una amenaza seria a la seguridad o integridad física. Provoca trastornos de ansiedad que afectan, fundamentalmente, a los integrantes de los Cuerpos de Seguridad del Estado, a bomberos, equipos de rescate, personal de agencias bancarias o comercios expuestos a acciones delictivas, y a trabajadores que sufren un accidente laboral grave o con riesgo de muerte.
  5. El Karoshi, un término que procede de Japón y provoca la muerte por exceso de trabajo, en entornos laborales muy exigentes, por razones de producción y productividad.

domingo 24 de junio de 2007

Los 7 Signos de Alarma del Cáncer.

Seguramente conoces a alguien que lo ha padecido, sin duda habrás visto, u oído los numerosos famosos y personajes conocidos que lo han sufrido, para muchos este mal ha terminado con su vidas irremediablemente, pero muchos otros lo han superado. La información contra este tipo de enfermedades es vital para poder actuar a tiempo, y la colaboración con las instituciones y asociaciones oficiales es importantísima para poder acabar cuanto antes, con este terrible mal.

Los 7 Signos de Alarma del Cáncer.

Numerosos grupos de estudio contra el cáncer y varias asociaciones, entre ellos la Asociación Americana del Cáncer, coinciden en que hay una serie de signos de alarma que debe conocer la población general y que, cuando aparecen, son de obligada visita al médico. Estos 7 signos son los que aparecen más precozmente en diversos tipos de cáncer y su vigilancia puede significar la

diferencia entre un diagnóstico y tratamiento precoz a uno tardío con unas posibilidades de supervivencia muchos menores.

Eso no quiere decir que el tener uno de esos signos signifique automáticamente que padezca un

cáncer, sino que puede haber cierta posibilidad. De todas formas, todos esos signos son indicativos de que algo no marcha bien por lo que ir al médico es algo más que recomendable.

Los 7 Signos de Alarma del Cáncer:

1- Modificación de los hábitos intestinales o urinarios.

2- Úlcera en la piel que no cicatriza.

3- Hemorragia o secreción sin causa evidente.

4- Presencia de nódulos.

5- Indigestión o dificultad para deglutir.

6- Alteraciones y cambios en una verruga o lunar.

7- Tos o ronquera persistente.

Fuente medtempus

Páginas de interés que luchan contra el cáncer con las que se puede colaborar:

Instituto Nacional del Cáncer / Nacional Cancer Institute

AECC Asociación Española contra el cáncer.


lunes 28 de mayo de 2007

Calidad en el puesto de trabajo.

Mejora tu calidad de vida en el trabajo.

Dolores de espalda, contracturas, tendinitis, fatiga mental, estrés... Miles de profesionales las padecen. Son dolencias provocadas o agravadas por el trabajo que se pueden evitar o al menos paliar siguiendo ciertas recomendaciones. Algunas son muy evidentes y lógicas aunque no siempre las seguimos, otras quizá las desconoces.

Cuida tu espalda.

Una de las principales consecuencias de trabajar durante largas jornadas en una oficina o trabajo en cadena y similares es la aparición de problemas músculo esqueléticos. Éstos suelen estar asociados, entre otras cosas, al mantenimiento de posturas estáticas de forma prolongada a lo que también se une la adopción de malas posturas.

También pueden contribuir a la aparición de dichos problemas los movimientos repetitivos debidos al manejo habitual e intensivo del teclado y el ratón en la oficina o cajas como en un almacén. Las posturas estáticas son nocivas desde el punto de vista fisiológico y pueden propiciar la aparición de molestias en la espalda. De ahí que sea frecuente la aparición de dolores lumbares (en la parte baja de la espalda) o cervicales (en el cuello).

¿Por qué persistimos en ellas? Las causas suelen ser diversas. Puede ser debido a hábitos adquiridos, a un diseño incorrecto del puesto o a los intentos del trabajador de ver mejor la pantalla, los movimientos repetitivos de las actividades que requieren el uso frecuente e intensivo. Conviene levantarse y caminar un poco y si es posible combinar el trabajo frente el ordenador con otras tareas.

Elimina la fatiga visual.

Aunque en los últimos años se han producido grandes avances en la fabricación de monitores (TFT’s), la calidad obtenida en la representación de textos e imágenes en las pantallas más habituales sigue siendo inferior a la que se logra en el papel impreso.


Por otro lado, si el sistema de iluminación no está bien acondicionado puede producir deslumbramientos así como reflejos molestos en la pantalla, mesa u otras superficies reflectantes del entorno que contribuyen al incremento de la fatiga visual del usuario y a la aparición de molestias de tipo visual. Si la pantalla utilizada no es de buena calidad, estos problemas se incrementan rápidamente.
Los síntomas suelen agruparse en tres niveles:

Molestias oculares, con la sensación de tensión, pesadez en los párpados, pesadez de ojos, picores, quemazón, necesidad de frotarse los ojos, somnolencia, escozor ocular, aumento del parpadeo...

Visión borrosa de los caracteres que se tienen que percibir en las pantallas.

También se pueden presentar síntomas extra oculares. Aquí se encuadran las cefaleas, vértigos, sensación de desasosiego, ansiedad y molestias en la nuca y en la columna vertebral.

Para paliar estas molestias es necesario relajar la vista de vez en cuando. Hay dos reglas de oro: parpadear de vez en cuando y fijar la vista durante unos segundos en un objeto lejano. Para reforzar la relajación de los músculos oculares se deben cerrar los ojos y mover el globo ocular hacia el techo, luego hacia el suelo y posteriormente a izquierda y derecha.

También se puede fijar la vista en una esquina de la pantalla e ir moviendo la vista en el sentido de las agujas del reloj por las otras tres esquinas. Repetir el ejercicio de forma inversa y siguiendo las diagonales. A media jornada resulta efectivo realizar un ejercicio para relajar la vista. Consiste en cerrar los ojos y ahuecar las manos sobre ellos, sin presionar.

Este ejercicio, junto a un masaje ocular, puede repetirse al finalizar la jornada. Además, para evitar los reflejos en la pantalla del ordenador, ninguna ventana debe encontrarse delante ni detrás de la pantalla y el eje principal de la vista del operador debe ser paralelo a la línea de las ventanas. Para concluir, los expertos recomiendan que estas medidas se complementen mediante cortinas, persianas o mamparas que amortigüen la luz.

Paliar la fatiga mental.

Tareas repetitivas o presión en los tiempos son algunos de los condicionantes que propician su aparición. La fatiga mental puede estar causada, entre otras cosas, por las dificultades de manejar con soltura las tareas asociadas al puesto de trabajo o las aplicaciones informáticas o programas de ordenador que han de utilizarse.
Esto se debe, en muchas ocasiones, a la falta de formación adecuada. También se puede presentar por la excesiva presión de tiempos, ausencia de pausas y, en general, por deficiencias en la organización del trabajo. Además, puede producirse cuando la organización de nuestro trabajo establezca tareas excesivamente monótonas y repetitivas.


Los síntomas pueden ser de tres tipos: trastornos del sueño (pesadillas, insomnio, agitación...); perturbaciones psíquicas (ansiedad, irritabilidad, estados depresivos...); trastornos neurovegetativos y alteraciones psicosomáticas (constipación, cefaleas, diarreas, palpitaciones, etc.). Estas recomendaciones pueden ayudarte a mitigar en lo posible la fatiga mental:

Tomar descansos durante la jornada laboral. Diez minutos de ‘tiempo personal’ te refrescarán.

Hacer una pequeña caminata, hablar con un compañero sobre algo no relacionado con el trabajo o simplemente sentarse tranquilo con los ojos cerrados y respirar. El ejercicio físico también ayuda.

Habla con tu jefe sobre la descripción de tu puesto. Tus responsabilidades pueden no reflejar de manera precisa lo que estás haciendo.

Los expertos también recomiendan hacer lo posible para olvidarse de los problemas laborales fuera del trabajo y llevar a cabo prácticas de relajación.

Cuando el estrés es demasiado grave y estas pautas no pueden hacer nada para acotar su desarrollo, lo mejor es acudir a un especialista y en última instancia buscar un trabajo más adecuado a tus capacidades y acorde a tu tolerancia al trabajo bajo presión.

Fuente. Artículo original © Laboris


sábado 28 de abril de 2007

Hablando de tiempo.

Si acaba su jornada laboral con muchos trabajos pendientes y debe hacer un esfuerzo extra para poder dejar listo, por lo menos los trabajos más urgentes. En ocasiones se siente asfixiado por la acumulación de tareas y reuniones que debe afrontar en el día a día. Si normalmente le falta tiempo siga leyendo.

Para poder llegar a sus objetivos holgadamente le presentamos unos sencillos consejos que le ayudarán a aprovechar mejor las horas del día. Organizando y optimizando cada minuto.

- No hacer cosas innecesarias.

Muchas cosas hacemos a lo largo del día, debemos dejar a un lado lo que realmente no es importante ni urgente. Analizar a qué actividades dedicamos nuestro tiempo en un día normal de trabajo e intentar optimizar nuestra organización empezando por las actividades más importantes.

Se producen grandes pérdidas de tiempo cuando no se encuentra alguna información, navegar por internet puede ser también un elemento de distracción de lo que realmente es importante, por no hablar del correo electrónico en muchas ocasiones inundado de mensajes sin relevancia o publicidad no deseada “spam”. Distrayendo nuestra atención en alguna oferta interesante o leyendo algún artículo del que no vamos a sacar ningún provecho.

Una parte de nuestro tiempo se dedica a compromisos imprescindibles, actividades importantes y que no se pueden posponer: visitas inesperadas, reuniones imprevistas, llamadas... etc.

Se suele emplear más tiempo del necesario cuando surge una urgencia o un imprevisto. Ese tiempo, podría haberse dedicado a otras actividades más productivas si se hubiera realizado una buena planificación. Nos encontramos realizando actividades urgentes que carecían de importancia antes de convertirse en urgentes.

Un ejemplo práctico en el cual un repartidor tiene una ruta ya definida y surge una urgencia.

Empezará dejando unos paquetes en Barcelona, después irá a Tarragona para terminar el reparto en Castellón. Pero cuando está a medio camino entre Tarragona y Castellón surge una incidencia y debe ir urgentemente a Girona para después seguir con lo que estaba haciendo, ir a Castellón.


Es un ejemplo un poco exagerado, pero muestra claramente el tiempo que se puede llegar a perder haciendo las cosas mal y sin planificar.

- No dejarse llevar por el estrés.

Ante una situación de estrés por una gran carga de trabajo. Siempre será mejor, antes de cometer alguna barbaridad, respirar profundamente, ya que el estrés altera, entre otras cosas, nuestra respiración por el contrario respirar profundamente nos relaja. Analizar la situación antes de actuar, de manera que no cometamos errores que nos hagan perder más tiempo del que hubiéramos perdido sin optimizar las tareas.

- Delegar.

Aunque resulta difícil delegar tareas, ya que en numerosas ocasiones podemos creer que nadie podrá hacer mejor que nosotros mismos determinado trabajo. Lo mejor es hacerlo, y si es necesario enseñar a realizar la tarea que vamos a delegar, siempre y cuando la responsabilidad no sea exclusivamente nuestra.

Así dispondremos de tiempo para realizar actividades más importantes.